El cerebro de Einstein

No deja de asombrarme que todos conozcamos un montón de hechos falsos y leyendas urbanas relacionadas con la muerte de los famosos: la criogenia de Walt Disney, el «perdonen que no me levante» de la tumba de Groucho… Y en cambio, hechos reales absolutamente alucinantes (como el que nos ocupa) son más bien desconocidos.

Albert Einstein murió el 18 de julio de 1955 a los 76 años. Su cuerpo fue incinerado y sus cenizas esparcidas. Pero no le quemaron entero. Al parecer, decenas de personas se congregaron para ver su cuerpo, el cuerpo de una leyenda de la ciencia, y según palabras del oftalmólogo de Einstein, Henry Abrams,

cada uno agarró lo que pudo.

El mismo Abrams cogió los ojos del genio y los guarda aún hoy, al parecer en un banco de Nueva Jersey. Afirma que «cuando miras sus ojos ves las bellezas y misterios del mundo».

Pero el premio gordo se lo llevó Thomas Harvey, que se llevó el cerebro del físico a su casa y lo guardó durante años en el frigorífico. ¿Les recuerda a algo?


Efectivamente. Y la historia no termina ahí. Con ustedes, el científico japonés Kenji Sugimoto, en un karaoke con un fragmento del famoso cerebro:


Si les pica la curiosidad, no dejen de leer el artículo original de Antonio Martínez Ron, donde yo descubrí la historia (Que por cierto, sin cambiar de órgano: acaba de estrenar su interesantísimo documental «el mal del cerebro»).

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2 Comentarios

  1. yo sabía que habían guardado el cerebro en cuestión, pero nunca imaginé que la cosa se hubiera convertido en un barra libre de trocitos de Einstein… Increíble!!

  2. Pues ya ves, casi era sashimi de cerebro!

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